Recordando a Antonio Torres Servín

Fue jugador y técnico de los Pumas; sin embargo, los éxitos con el club no fueron tantos como se esperaba.

Recordando a Antonio Torres Servín
Recordando a Antonio Torres Servín

Juan Antonio Torres Servín nació un 14 de julio de 1968, pero en 20 años más tarde, germinó como jugador profesional de futbol en los Pumas de la UNAM. Desde ese año y hasta 1996 visitó la playera auriazul, lapso en el que fue integrante del campeonato 90-91 que le ganaron al América.  

Después, se convirtió en un nómada del futbol mexicano.  En el Invierno 1996 y el verano 1997, Servín ofreció sus servicios al club Pachuca, con el que anotó dos goles en 22 partidos que sumaron un total de mil 428 minutos.

El siguiente club que le abrió las puertas fue Santos, escuadra con la que no jugó más de 25 encuentros. Así que para el comienzo del nuevo siglo, Torres Servín continuó su carrera deportva en la liga de ascenso, con el Nacional Tijuana. Sin embargo su estadía fue corta y regresó a la primera división del futbol mexicano con el Guadalajara. Pero tampoco le fue bien con las Chivas pues sólo estuvo un torneo en el que no jugó más de 5 partidos.

Una vez terminado su ciclo con otro grande de México, Torres Servín regresó a la liga de ascenso con Tigrillos, el equipo que era filial de los Tigres de la UANL en Saltillo. Al final, fue con esta escuadra con quien decidió dar por terminada su aventura por las canchas del futbol.

Aunque la relación de Servín con Pumas había quedado en el pasado como jugador, una nueva se comenzó a construir como entrenador y es que en el Apertura 2012 dirigió a los felinos durante tres partidos: dos victorias, frente a Morelia y Atlante: y una derrota contra Jaguares.

Sin embargo, la directiva decidió darle el voto de confianza y le dio el cargo oficial de director técnico para el torneo Clausura 2013. Aunque parecía una apuesta correcta por parte del Club, al final no salió como se quiso pues el 3 septiembre de 2013 se dio aviso de que Servín quedaba fuera de Pumas. Perder contra América cuatro goles por uno, en casa, fue el último argumento que la directiva necesitó pues Servín había conseguido, en ese momento, sólo 4 puntos en ocho partidos. 


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